Hay muchas veces que cuando te mudas a un piso antiguo te dan ganas de arrancarte los ojos de lo horrorosa que es la decoración que te encuentras, esas decoraciones que no tienen una época concreta sino que se trata de un cúmulo de cosas acumuladas con el paso del tiempo. Los cuadros clásicos de paisajes con lagos y animales que a casi nadie le gustan, por lo general cuando la gente más o menos joven los ve, en lo primero que piensan es en qué contenedor lo van a tirar, pero esa es su forma de pensar, no le dan ni la más mínima oportunidad al cuadro, que a lo mejor les gustaría con el paso del tiempo.

 

Otra cosa que no les gusta a los jóvenes que se mudan a pisos antiguos, son las viejas cortinas que ya se han pasado de moda hace décadas y tienen un color raro, prefieren cambiarlas por unos estores paqueto que son más sencillos de limpiar y se llenan menos de polvo.

 

Las lámparas estrafalarias que había en los años ochenta tampoco es algo que les entusiasme, pero como ahora lo antiguo está considerado vintage y vuelve a estar de moda, aunque las lámparas sean horrorosas las conservan por si acaso tiene alguna clase de valor. Aunque es extraño que a los jóvenes de hoy en día les gusten esas lámparas porque hay que reconocer que muchas de ellas son francamente horrorosas aunque otras estén realmente bien.

 

Pero a los jóvenes de hoy en día les va más ir al ikea y comprarse un montón de muebles que les van a durar unos pocos años, pero como son baratos los compran cegados por los precios. No se dan cuenta de que esos muebles no son de la misma calidad de los muebles que se podrían comprar en una tienda de muebles, pero mientras les den servicio van a tirar de ellos hasta que se les rompan y vuelvan a comprarse otros similares. Menos mal que cuando ya van teniendo una edad se van dando cuenta que los muebles de una tienda de muebles son mejores.