Adiós a Windows Vista

Todo tiene un principio y un final, pero si hablamos de informática, los finales suelen ser más rápidos que en cualquier otro ámbito. Seguro que habéis oído hablar de la obsolescencia programada, ese concepto que define la fecha de caducidad de los productos tecnológicos impuesta a priori por las empresas fabricantes. Esto es un negocio, por si a alguien se le había olvidado.

Recientemente Microsoft ha informado que dejará de dar soporte a Windows Vista, el sistema operativo que cumple 10 años. En la tienda de mantenimiento informatica en Barcelona que suelo frecuentar me han dicho que es lo normal, que tampoco es para enfadarse: que un sistema operativo tenga una vida útil de 10 años no está nada mal.

Así que atención a todos los que todavía usan Windows Vista o XP porque la seguridad de sus equipos podría verse comprometida, incluyendo los datos almacenados en sus equipos. Y es que Microsoft deja de dar soporte a ambos lo que se traduce en que no vigilará la presencia de virus y otras amenazas de seguridad que puedan afectar a dichos sistemas operativos.

De hecho, los usuarios de ambos OS ya habrán notado desde hace tiempo que determinadas aplicaciones y programas no funcionaban bien en los últimos tiempos. Google a través de su navegador Chrome ya venía avisando de que no iba a diseñar más actualizaciones para Vista y XP.

Y aunque es lo más importante, no todo es la seguridad. Como me han comentado en la tienda de mantenimiento informatica en Barcelona, muchos nuevos programas dejarán de funcionar en esos sistemas operativos. Como Microsoft ya no da soporte, el resto de firmas vinculadas a la informática ya no tienen la ‘obligación’ de adaptar sus productos a Vista y XP. Es decir, lo que ha hecho Google.

Mozilla también se ha subido al carro, aunque su navegador Firefox se mantendrá un tiempecito más operativo para esos dos sistemas operativos. Pero ya han avisado: el Firefox 52 es el último compatible con XP y Vista. Nostálgicos, manazas, vagos y empresas desactualizadas deben aceptarlo. La obsolescencia programada (o como lo queramos llamar) es así.

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