Viajar no siempre es un placer

A los que nos gusta viajar, no fascina ya la misma preparación del viaje. De hecho, para los desplazamientos más largos yo me pongo a estudiar el destino con varias semanas de antelación. Es una forma de ir metiéndose poco a poco en la cultura que se va a conocer, pero también es una simple forma de entretenerse.

Cuando llega el momento de hacer el viaje, a veces siento una especie de melancolía, porque no sé si responderá a mis expectativas y porque queda bastante tiempo hasta que pueda preparar otro viaje. Pero en cuanto salimos para el aeropuerto ya vuelve la excitación propia del viajero.

Nunca sabes lo que te vas a encontrar. Y en ocasiones te encuentras con cosas no del todo agradables. En uno de los viajes que hicimos hace tiempo, nos encontramos con una meteorología para la que nos estábamos preparados. Un calor sofocante y una humedad extrema. A todo ello había que sumar la incomodidad de los desplazamientos y las condiciones poco higiénicas de algunos hostales. Pero lo peor estaba por llegar.

Uno de los hostales en los que nos quedamos no tenía mosquiteras a medida. Estaban rotas y no cubrían bien la ventana de la habitación. Como hasta ese momento no habíamos tenido demasiados problemas con los bichos no le dimos demasiada importancia y nos fuimos a dormir. Cuando nos levantamos estábamos abrasados. Habíamos dado de comer a todos los mosquitos del pueblo.

El problema fue a más, porque alguna de las picaduras reaccionó mal y se infectó hasta el punto que yo estuve enfermo un par de días. El médico que me atendió estaba cansado de ver reacciones similares y nos recomendó que, para otra vez, nos pusiéramos una pomada y utilizásemos mosquiteras a medida. Nos miramos entre nosotros…

El resto del viaje vivimos más pendientes de los mosquitos que de otras cosas. Analizamos cada centímetro cuadrado de la mosquitera para comprobar que no tenía agujeros y nos embadurnábamos de pomada a todas horas. Cuando volvimos a casa respiramos aliviados: nunca me picado un mosquito en esta casa.

Tres reglas para conseguir coches de ocasión a buen precio

Cuando se buscan coches de ocasion y se quiere conseguir el mejor precio en un coche de calidad y que esté en buen estado sin importarnos otros detalles como el modelo o la estética del vehículo podemos utilizar tres reglas de oro que nos ayudarán a adquirir un vehículo barato y en buen estado.

1- Olvídate de los particulares. Sí, es cierto que ellos pueden vender más barato en apariencia, pero son un buen ejemplo de que lo barato puede salir muy caro. Si el coche se estropea nada más firmar los papeles te va a costar mucho demostrar que el problema era anterior a la compra, con lo que no tendrás garantía. Sin embargo, en una compra venta siempre tendrás una garantía sobre el vehículo.

Así pues, no es necesario tener más que una avería en el primer año que cubra la garantía de la compra venta para haber amortizado de sobras la diferencia de precio. La primera lección es pues, no dejarse engañar por el PVP sino mirar un poco más allá.

2- Descubre qué marcas se devalúan más con el tiempo. Hay algunas marcas de vehículos cuyos precios se devalúan más. Actualmente, Opel y Citroën se llevan este dudoso honor. Sin embargo, no se trata de marcas que tengan malos resultados sino más bien que sus modelos no son los más modernos ni los que están marcando tendencia en este momento.

Apostar por Opel o Citroën no es mala idea si se busca un vehículo barato y no se quiere pagar de más. No hay más que ver el buen resultado que han dado muchos modelos de estas marcas para saber que no es un problema de sus motores.

3- Busca también colores que no sean muy demandados. Los colores favoritos en España y en el resto de Europa son el blanco, el gris plata y el negro así que evita estos tonos porque los vendedores saben que les resultará fácil colocarlos. Los que menos se venden son los amarillos, los dorados y los naranjas.

Evitando el naranja, que parece estar un poco más de moda últimamente, se puede optar por un modelo en dorado o en amarillo que tendrá menor demanda y sobre el que se podrá regatear más porque el vendedor sabe que no venderá con tanta facilidad. Eso sí, hay que tener la suerte de que aparezcan porque no son muy habituales.