¿Son todas las ofertas de teléfono engañosas?

Las ofertas de teléfono tienen fama de tener siempre gato encerrado y no es para menos. A lo largo de los años las compañías han sabido labrarse una mala fama a costa de ocultar datos, realizar subidas sin avisar al cliente o simplemente ocultar costes. En algunos casos incluso han colaborado con ciertas prácticas engañosas, como son las suscripciones a servicios que se realizan de manera involuntaria y que luego el cliente no sabe cómo anular.
Actualmente, las asociaciones de consumidores están muy atentas a cualquier irregularidad y hay normas claras que determinan cómo se puede y cómo no se puede realizar una oferta, pero aun así hay métodos para que entre el precio que estás viendo en una oferta y el que realmente vas a pagar en tu factura, haya muchas diferencias.
Para saber si estás ante una oferta real o un espejismo que han creado para conquistarte lo primero que tienes que hacer es fijarte si el precio lleva o no el IVA incluido. Si no lo lleva, ten en cuenta que tienes que añadirlo y que va a ser un pico, por lo que siempre debes de exigir precios con el IVA incluido.
Un ejemplo son las ofertas masmovil, en las que todos los precios que se pueden ver incluyen el IVA, con lo cual es fácil saber qué es lo que vas a pagar realmente por el servicio que te gustaría contratar.
En el caso de ofertas de Internet fíjate también en si tiene o no incluida la línea fija. Y es que hoy son todavía pocas las compañías que te permiten contratar Internet sin contratar una línea de teléfono, pero cuando te dan el precio te indican solo el de datos, sin decirte que tendrás que pagar también la línea y que ese dinero no está sumado en el total.
Del mismo modo, al indicarte el precio de tus llamadas en el móvil ocultan muchas veces el precio del establecimiento de llamada que se cobra solo por el hecho de que la otra persona descuelgue el teléfono.
Ten en cuenta todo esto y solo así conocerás el precio real que te está ofreciendo una empresa de telefonía, pudiendo de este modo compararlo con lo que te ofrece la competencia y eligiendo el que resulte más económico para tu caso en concreto y que cubra mejor todas las necesidades que tienes.

La lluvia no es una maravilla en Roland Garros 

El deporte de alta competición vive para los aficionados y los medios de comunicación. Los sueldos multimillonarios de los deportistas derivan del interés que despiertan en los fans y en la gestión de esa pasión que hacen los medios especializados. Entre estos últimos, las televisiones se han convertido en el sostén esencial del negocio. Sucede en todos los deportes: fútbol, baloncesto, tenis, etc.
Las televisiones mandan, es así. Las exorbitantes cantidades de dinero que pagan por tener los derechos de retransmisión de muchos eventos deportivos tienen como contrapartida una serie de exigencias, como son los horarios de los partidos. Por eso no sorprende que los ‘clásicos’ (como los llaman ahora, a la argentina) Real Madrid-Barcelona se televisen en horarios para que el mercado oriental pueda disfrutarlos.
Si los diferentes agentes que participan en el deporte de alta competición no se ponen las pilas, no se adaptan a la realidad, corren el riesgo de quedarse fuera. Es el caso, por ejemplo, de Roland Garros, cuyo torneo es un clásico en peligro por sus problemas con las cubiertas retractiles.
Tal vez la lluvia sea una maravilla en Sevilla, pero en París desde luego que no. La edición 2016 de este Grand Slam, estuvo pasada por agua hasta el punto de deslucir el torneo de forma histórica. Es cierto que los meteorólogos señalaron que había sido mala suerte, uno de los mayores temporales que se recordaba en las últimas décadas, pero la realidad es que un evento deportivo de tanta magnitud como un Gran Slam, en la que hay tanto dinero en juego, no puede permitirse estar a merced del tiempo.
Sin ir más lejos, el US Open de Nueva York optó por cubiertas retractiles para su pista central, y eso que es la pista de tenis de mayor capacidad del mundo. Pero en septiembre, en Nueva York, nunca se sabe con el tiempo, lo mismo que en mayo en París…
Los jugadores se enfurruñaron, los aficionados protestaron y las televisiones fruncieron el ceño… El Roland Garros 2016 será recordada como la edición más accidentada de los últimos años… además de por el triunfo de Muguruza.